Riesgos específicos de inversión
Invertir es una forma de hacer crecer el dinero a lo largo del tiempo, pero también implica asumir ciertos riesgos. Estos riesgos se refieren a la posibilidad de que los resultados obtenidos sean diferentes —y potencialmente menores— a los esperados. Desde caídas en el mercado hasta cambios económicos o políticos, diversos factores pueden afectar el valor de una inversión.
Riesgo de renta variable:
La renta variable se refiere a inversiones en las que el rendimiento no está garantizado y puede variar en función del rendimiento de la empresa emisora. Los ejemplos más comunes de renta variable son las acciones, donde los inversores pueden ganar a través de la apreciación del precio de las acciones y los dividendos.

Riesgo de inversión en materias primas:
La inversión en materias primas conlleva un riesgo geopolítico asociado ya que estos recursos naturales se encuentran en diferentes continentes y la jurisdicción sobre las comoditas corresponde a los gobiernos de cada país, empresas internacionales, y muchas otras entidades.
Riesgo de divisa:
El riesgo de divisa, también conocido como riesgo cambiario o riesgo de cambio, hace referencia a la posibilidad de que el valor de las inversiones pueda variar según las fluctuaciones en los tipos de cambio de divisas. Se trata de un riesgo financiero que se asocia a las variaciones en el tipo de cambio de una divisa con respecto a otra.

Riesgo de sostenibilidad (ASG):
Este riesgo se refiere a las consecuencias financieras de los factores ambientales, sociales y de gobierno (ASG) El riesgo de sostenibilidad, también conocido como riesgo ASG (Ambiental, Social y de Gobernanza), es la posibilidad de que incidentes o condiciones en estos ámbitos puedan tener efectos negativos significativos, reales o potenciales, en el valor de una inversión o en el rendimiento de una empresa.